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Habla Roma: La planificación natural de la familia respeta el don de Dios

 

A continuación reproducimos la Declaración Final de una reunión cumbre sobre los métodos naturales para la administración de la fertilidad, que tuvo lugar en Roma bajo el patrocinio del Pontificio Consejo para la Familia, en diciembre de 1992.

 

Reunidos para estudiar los avances más recientes en los métodos naturales de regulación de la fertilidad, 45 expertos, trabajadores sociales y moralistas, queremos hablarles a las mujeres y a los hombres del mundo.

 

La regulación de la fertilidad humana es un asunto delicado que implica graves decisiones. Han surgido muchos problemas en este importante campo de la experiencia humana. Llenos de confianza proponemos la manera auténtica para la verdadera humanización del maravilloso don de Dios de la procreación, que permite lograr la “planificación natural de la familia”.

 

Queremos enfatizar que los métodos naturales implican un estilo de vida y un comportamiento ético específicos, que apelan a la responsabilidad de los esposos y que se fundan en el respeto incondicional de la dignidad de la persona, de la verdadera naturaleza del matrimonio y del valor primario y fundamental de la vida, así como del reconocimiento de la sexualidad como don de Dios.

 

Durante los últimos 60 años, el estudio de los síntomas que acompañan el ciclo de fertilidad femenino ha revolucionado su conocimiento y ha hecho posible que los matrimonios decidan responsablemente el espaciamiento natural de los nacimientos de sus hijos. Los métodos modernos son formas confiables y precisas de intentar el logro o el espaciamiento de los embarazos. Estos métodos naturales se apoyan en un sólido fundamento científico. Hoy en día, los rápidos avances de la investigación científica y de la tecnología están ampliando el uso de estos métodos. Sin embargo, la opinión pública acerca de los mismos a menudo es deficente y a veces errónea.

 

Por consiguiente, afirmamos el valor de la regulación natural de la fertilidad.

 

-- Los métodos naturales son fáciles de enseñar y entender. Pueden ser usados en cualquier contexto social y no requieren el estar alfabetizado.

 

-- La salud de las madres y los recién nacidos se beneficia por medio del espaciamiento de los nacimientos de una manera natural que no daña ni a la madre ni a su bebé. Los métodos naturales tampoco dañan la salud de los matrimonios.

 

-- La libertad y los derechos de la esposa y del esposo son respetados a través de estos métodos, los cuales se centran en la mujer y se fundan en la integridad de su cuerpo.

 

-- Debido a que indican el tiempo de la fertilidad, los métodos naturales pueden ayudar a los esposos a lograr el embarazo. Estos métodos han proporcionado alegría a los matrimonios que enfrentan las dificultades de una aparente infertilidad.

 

-- Los métodos naturales pueden fomentar una relación interpersonal más profunda entre los esposos, que se basa en la comunicación, el compartir las decisiones y el respeto mutuo. El uso de estos métodos fortalece el matrimonio y, por lo tanto, también la familia.

 

-- Los métodos naturales son compatibles con todas las culturas y religiones.

 

-- El desarrollo de la responsabilidad sexual, entendida como castidad, es decir, la continencia antes del matrimonio y la fidelidad en él, se fomenta por medio del conocimiento de la fertilidad. La enseñanza de la planificación natural de la familia es, por consiguiente, de primordial importancia en la preservación de la salud de la reproducción, incluyendo la prevención del SIDA y de otras enfermedades de transmisión sexual.

 

-- Estos métodos no constituyen una carga económica para las familias. Por ello, muchas mujeres y muchos hombres del mundo en desarrollo los han acogido con beneplácito.

 

Recomendaciones:

 

A la luz de los beneficios de los métodos naturales que hemos mencionado arriba y con la convicción de que toda mujer tiene el derecho a conocer su fertilidad:

 

1. Recomendamos que la Iglesia aumente significativamente sus esfuerzos en enseñar los valores religiosos y humanos que su tradición contiene, específicamente en Humanae vitaeFamiliaris consortio, la cataquesis de Juan Pablo II sobre el amor humano y el plan divino, y otros documentos magisteriales.

 

2. Recomendamos que los métodos naturales estén disponibles a todos los matrimonios en todas partes. Hacemos un llamado a los gobiernos y a las organizaciones privadas a que asistan y apoyen positivamente a los esposos en esta tarea.

 

3. Recomendamos que los métodos naturales sean enseñados en todas las instalaciones de la salud. Hacemos un llamado a los profesionales de la salud a que estudien y promuevan los métodos científicos de la planificación natural de la familia, como parte de la paternidad responsable, y a hacerlos asequibles a los esposos.

 

4. Recomendamos que los métodos naturales sea enseñados gradualmente a las jóvenes y a los jóvenes antes de que se casen.

 

5. Apoyamos la lactancia por el bien de la familia, el niño y la madre, y como método para espaciar los nacimientos, y animamos a los legisladores a que aprueben leyes que hagan posible que las madres puedan amamantar a sus hijos.

 

6. Recomendamos que se aumente la investigación multi-disciplinaria, para ayudar a los matrimonios a lograr una paternidad responsable a través de los métodos naturales.

 

7. Recomendamos que la investigación y promoción de los métodos naturales reciban el financiamiento adecuado.

 

8. Recomendamos el establecimiento de asociaciones nacionales en todos los países, para que los que promueven los métodos naturales puedan colaborar, apoyarse mutuamente e intercambiar información.

 

Pedimos a los párrocos que verdaderamente les presten atención a las directrices formuladas en Humanae vitae y Familiaris consortio, en cuanto a apoyar de forma concreta las iniciativas de investigación y enseñanza de los métodos naturales.

 

Tomado y traducido de L’Osservatore Romano, edición de habla inglesa, 13 de enero, 1993.

 

Esta información fue publicada por Human Life International en la edición del otoñp del 2007 de su boletín “Seminarians for Life International” y por Vida Humana Internacional en la versión en español de esa misma edición.

 

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