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El control de la natalidad, lo que se calla

Dr. Mario Monteverde Rodríguez

Corporación Defendamos la Vida

 

La palabra “control”, según el diccionario significa "dominio o supremacía."  Casi siempre significará la aplicación de una fuerza y de un mecanismo. Vemos que todos los aparatos modernos tienen tableros de control y que dichos tableros requieren de un individuo entrenado para que maneje botones y palancas.

 

De la misma forma, en el control de la natalidad, que es un término totalmente distinto al de Paternidad Responsable, existen pocas personas que manipulan mecanismos sociales, científicos y de propaganda, para dirigir a su voluntad a la población, a fin de lograr sus objetivos, de orden predominantemente económico.

 

Se pretende que este sistema de control masivo sea altamente eficaz, rápido y de bajo costo, sin importar en lo más mínimo que se atropellen intimidad, sentimientos, conciencia y salud.

 

Todos estarán de acuerdo en que nadie ha planeado su propio nacimiento y que la muerte también nos llega de una forma no planificada. Todas las circunstancias que no proveemos, como encontrar a la persona a quien vamos a amar y con quien vamos a vivir, prueban que nuestras vidas son humanas, en contraposición a lo mecánico, mientras ellas sean libres y espontáneas en una cierta medida.

 

El mundo entero sufre, en los actuales momentos y entre otras cosas de una superpoblación de "expertos de un estilo peculiar" que realmente no son tales. Hacen creer que lo son con el fin de hacer circular sus equivocadas ideas y sus opiniones parcializadas, para influenciar a otras mentalidades, especialmente las más jóvenes, sobre los temas que ellos mañosamente manipulan.

 

La anticoncepción es uno de esos temas. Los que estamos familiarizados en cierta medida con las tendencias de la población y sabemos bien que no hay tal explosión demográfica en el mundo, encontramos dos conceptos antihumanos en el movimiento anticonceptivo: 1) que el desarrollo humano tenga que alcanzarse por medio de métodos no naturales y 2) que exista una explosión de población que exija que cada ser participe de la filosofía antivida.

 

Detrás de esto, lógicamente, hay grandes instituciones que apoyan esta ideología antivida. En el libro titulado "Anticoncepción:  El control químico de la fecundidad", editado por Daniel Lednicer, de los laboratorios de investigación de la compañía Upjohn de Kalamazoo, Estado de Michigan, EEUU, que se hizo famosa por la comercialización de la Alfa-2-prostaglandina-E, utilizada para expulsar a los niños del seno materno que los nutre con la vida; encontramos en el prefacio lo siguiente:  "Los gobiernos del mundo han despertado al fin ante las implicaciones de la llamada explosión mundial de población; la sensación de urgencia que se siente en estos círculos, se refleja en el apoyo financiero para la investigación en reproducción. Si bien los anticonceptivos actuales son totalmente satisfactorios, no hay razón para pensar que constituyen la respuesta final al control de la población".  Pero la anticoncepción moderna ni es completamente satisfactoria, ni es tan segura.

 

El mismo investigador en cuestión dice: "El rígido régimen de administración, hace inapropiado su uso precisamente en el sector en que más se lo necesita, o sea, en las sociedades no sofisticadas". Y aquí vamos encontrando la clave del asunto: no es que se trate de impedir la llegada al mundo de toda clase de personas; la meta es la de asegurarse que no vengan al mundo personas no sofisticadas.

 

Hay entonces, detrás de esta filosofía anticonceptiva, no sólo una filosofía anticonceptiva, no sólo una filosofía antivida, sino una institución antivida-elitista; el fin de la anticoncepción, es en el fondo elitista.

 

Otras ideas las encontramos en el libro "La anticoncepción explicada" del Dr. Clive Word, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).  En su introducción describe el control de la natalidad como "una manera de pensar y vivir, adoptada voluntariamente por individuos y parejas, sobre la base de conocimientos, actitudes y decisiones responsables, con el fin de promover la salud y el bienestar del grupo familiar". 

 

Continúa diciendo el doctor Wood: "Con frecuencia se han evitado nacimientos, haciendo abortar el embarazo. El aborto ha desempeñado un gran papel en el control de la natalidad en casi todas las sociedades y, finalmente, en algunas se ha limitado el tamaño de la familia, dando muerte a los niños inmediatamente después del nacimiento".

 

Individuos equivocados como el Dr. Wood, pensaron que era bueno dar anticonceptivos a los adolescentes, ya que ello ayudaría a la "causa provida", al impedir el aborto de muchos niños. Pero la gran realidad es muy diferente, ya que cuando falla la anticoncepción, es muy fácil pensar en que el niño existente en el vientre materno es una “falla” del anticonceptivo, para entonces intentar de remediar ese "accidente" por medio del aborto, diciendo: "Lo que se va a realizar es solamente poner fin a una falla de la anticoncepción".

 

Como no hay método anticonceptivo de seguridad absoluta, el aborto ha pasado a ser el paso siguiente cuando no dan su efecto deseado los anticonceptivos. Insistimos, la anticoncepción no impide el aborto, sino que conduce a él, además que algunos anticonceptivos modernos, obran ocasionando el aborto, haciéndolo de esta manera, un método más de control de la natalidad.

 

El hombre nunca será un “error” de la naturaleza, sino el componente más importante de ella. Aquellos que ven en el hombre un contrincante de la ecología y sus entornos, se están olvidando de su esencia, pues aquí no se trata del hombre contra el ambiente, contra la vida vegetal, ni contra la vida animal, ya que es el hombre mismo el que confiere un significado trascendental a todo ello. *******************************************