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El temor hacia los niños

Padre Matthew Habiger, OSB, PhD

Ex presidente de Human Life International

 

En nuestros tiempos modernos se nota que existe temor hacia los niños. Las feministas piensan que un niño destruiría sus carreras profesionales. La organización abortista Paternidad Planificada presenta el matrimonio como una labor monótona y fatigosa que lleva a una vejez prematura. Los defensores del medio ambiente ven a los niños como causantes de la contaminación de la tierra, o como quienes hacen que peligren otras especies de animales, sin pensar en el hecho de que Dios creó la tierra y todo lo que en ella habita para el uso y disfrute de todos los seres humanos. Las personas que practican la anticoncepción creen que su felicidad estriba, en tener relaciones sexuales placenteras, no en otras cosas, y que un niño lo único que haría sería interferir con esto. Las mujeres en EEUU hoy en día, matan a la tercera parte de sus hijos por nacer.

 

Nuestra era olvida que la felicidad solamente se puede alcanzar de la forma en que ha sido establecida por nuestro Creador. Somos mortales, lo cual quiere decir que somos seres limitados y que moriremos. Nuestros hijos son nuestro futuro y nuestra esperanza de que nuestros buenos esfuerzos en la actualidad tendrán una continuidad. La búsqueda del placer no es la única prioridad, de hecho no resulta ni siquiera una de las principales razones humanas por las cuales actuamos o hacemos compromisos. El matrimonio y la vida familiar han sido establecidos por Dios y tienen sus propios fines, y los hijos son una parte vital de ese plan divino.

 

Nosotros no somos libres de definir sus fines según nuestro propio antojo. Cuando tratamos de hacerlo casi siempre resulta en una tragedia. Recuerden Masters & Johnson y su "Matrimonio Abierto". Después de emitir teorías acerca de los méritos del adulterio y la experimentación sexual, este matrimonio se divorció. O tomemos otro caso, como el de Daniel Maguire, quien perdió el contacto con la fe y la realidad.  Después de renunciar a sus votos sacerdotales, defender la anticoncepción, los actos homosexuales, la eutanasia, etc. ha declarado ahora que su matrimonio ha llegado a su fin.

 

¿Podrá una nación sobrevivir por mucho tiempo teniendo tanto miedo a los niños que está dispuesta aún a matar a cualquier bebé concebido en un momento “inoportuno”?

 

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