La
raíz del aborto
Padre
Tom Dufner
Parroquia
St. Nicholas
Estado
de Minnesota, EEUU
Como
cristianos y como católicos tenemos la tendencia a dedicar nuestro
mayor esfuerzo a combatir el aborto, un mal verdaderamente terrible,
que ha causado la muerte de muchas vidas inocentes. Sin embargo,
hemos combatido el aborto por casi 20 años sin mucho éxito. Creo
que hay una buena razón por la que no hemos tenido mucho éxito
en un asunto que está tan claro.
¿Ha salido
usted a su patio cuando las flores silvestres han florecido? Puede
divertirse cortándolas todas. ¿Pero cuánto tiempo pasará antes
de que vuelvan a florecer? ¡Una semana! ¿Por qué vuelven a florecer
tan pronto? ¡Debido a que usted no arrancó la raíz!
El aborto
es como las flores silvestres. Es la flor de un problema más profundo.
La flor, con todo lo terrible que es, no es más que el síntoma
de un problema mayor.
¡La raíz
del problema del aborto es la revolución sexual!
La revolución
sexual comenzó en los años 60, trayéndonos un incremento en las
relaciones sexuales prematrimoniales, extramatrimoniales, la pornografía,
el sexo como recreación, las violaciones, el SIDA y otras enfermedades
venéreas. Las consecuencias a menudo han sido el divorcio, las
familias separadas, los niños abandonados y la delincuencia juvenil,
que hace que las calles ya no sean un lugar seguro. Todos éstos
son síntomas de destrucción de las estructuras de la sociedad.
¿Qué
hizo posible la revolución sexual? ¿Qué cambio tuvo lugar en los
años 60 que trajo la revolución sexual, haciendo que ésta pasara
de una actividad teórica de los pensadores utópicos a la práctica
activa? ¡La anticoncepción! El aborto y muchos otros problemas
son el resultado de una mentalidad anticonceptiva. La anticoncepción
hizo posible la revolución sexual, proporcionándole a la gente
la manera de hacer mal uso de su sexualidad y evitar el problema
del embarazo.
Lo que
me gustaría que usted hiciera hoy es pensar. Ponga esos cambios
de la sociedad en perspectiva, observe las causas y los efectos.
¿Nos ha hecho más felices el sueño utópico de las relaciones sexuales
sin límites, y el habernos “liberado” del vínculo matrimonial?
¿Somos ahora una nación más fuerte y productiva? En otras palabras,
hemos estado ensayando una receta utópica para la felicidad durante
30 años. ¿Nos ha dado resultado? ¿Es nuestra sociedad mejor hoy
de lo que era en 1960? ¿Es nuestra moral igual que antes? ¿Son
nuestros matrimonios igualmente sólidos? ¿Son nuestras calles
más seguras que en 1960? Hemos recorrido un largo camino desde
1960, cuando el índice de divorcios era cerca de 5%. Hoy es del
50%.
Las relaciones
sexuales prematrimoniales estaban más en el pensamiento que en
la práctica. Las últimas estadísticas indican que más del 70%
de los estudiantes de los últimos años de secundaria han estado
activos sexualmente. La principal estructura de nuestra sociedad
está siendo destruida debido al mal uso de la sexualidad. Todos
esos problemas tienen sus raíces en la revolución sexual. La
anticoncepción la hizo posible.
Jesús
estuvo presente en las bodas de Caná. Él ama a las parejas casadas
y al sacramento del matrimonio. Después de todo, "a través
de Él todas las cosas fueron hechas", incluyendo el matrimonio
y la sexualidad. Cuando los fariseos le preguntaban a Jesús acerca
del divorcio Él decía: "en el principio ese no fue el camino".
Cuando Jesús enseñó acerca del matrimonio, él siempre miró al
principio, al Libro del Génesis, porque debemos vivir y amar como
en el principio.
Adán
y Eva fueron hechos a imagen y semejanza de Dios. Dios es amor
y vida al mismo tiempo, por lo tanto Él le dio a Adán y a Eva
un acto muy sagrado para compartir el amor y la vida al mismo
tiempo: el acto del amor conyugal. Este acto une el amor y la
vida, marido y mujer. Jesús dijo: "Lo que Dios ha unido,
que no lo divida el hombre". Esto se aplica no solamente
al matrimonio, sino también al acto sexual a través del cual se
renueva el matrimonio. La serpiente tentó a Adán y Eva para que
quisieran ser como dioses. Ellos no estaban contentos con ser
imágenes de Dios. Cuando mordieron la manzana perdieron la bendición
de Dios.
La mentalidad
anticonceptiva trata de jugar a ser Dios. Separa el amor y la
vida rechazando la posibilidad de vida que tiene la sexualidad.
Esta mentalidad nos dice: "determinaré el significado de
este acto". Pero nosotros no podemos separar el amor y la
vida, no podemos deshacernos de la posibilidad de dar vida, y
pensar que podremos mantener el amor. Éste se corrompe durante
ese proceso.
Amar
significa dar de sí mismo. Lo opuesto al amor es usar a alguien.
En el amor marital usted da todo a su esposa. Este amor dura toda
la vida, es leal y abierto a una nueva vida. La mentalidad anticonceptiva
parece amor, pero es egoísmo. El enfoque que al principio puede
ser noble y altruista, termina dirigiéndose al placer y encerrando
a la persona en sí misma. Esto daña el amor entre marido y mujer
y a la relación. La pareja sufrirá una pérdida de la intimidad,
parecerá que el amor no llega a florecer. El enfoque de la persona
hacia sí misma hace que ésta no esté dispuesta a sacrificarse,
y podría llevar a buscar fuera del matrimonio otras relaciones
que parezcan más satisfactorias.
¿Qué
propone la Iglesia? La Iglesia nos pide mantener unidos el amor
y la vida. La Iglesia nunca nos dice cuántos hijos debemos tener.
Nos llama a no rechazar la vida con ningún acto marital, sino
a mantener el amor y la vida unidos, como Dios lo ha mandado.
La Iglesia
Católica propone que usemos la planificación natural de la familia,
la cual se basa en un conocimiento científico, acerca de la etapa
fértil de la pareja. Los matrimonios son fértiles cerca de 7-8
días por ciclo y con la planificación natural de la familia pueden
saber exactamente cuándo lo son, y utilizar este conocimiento
para lograr o evitar un embarazo. La planificación natural de
la familia no es solamente el método del ritmo. Unos amigos se
casaron y, por graves motivos, tuvieron que posponer tener un
hijo durante 5 años con el método de planificación natural. Cuando
ellos decidieron tratar de concebir tuvieron éxito en el primer
ciclo. ¡La planificación natural de la familia es efectiva!
Es también
interesante señalar que en Polonia cada pareja que se casa toma
un curso de planificación natural de la familia. En la diócesis
de Cracovia antes de que el papa Juan Pablo II la dejara en 1978,
existía una clínica de planificación natural de la familia en
cada parroquia. Los norteamericanos estamos más inclinados a ser
prácticos. Éste es uno de nuestros puntos fuertes. Quizás parezca
que la anticoncepción es una forma más fácil de limitar el tamaño
de la familia que la planificación natural de la familia. Pero
no es lo mismo usar el tiempo infértil que querer hacer el tiempo
infértil. ¡Ahí está la gran diferencia!
Los medios
son importantes. Está claro que tener casa propia es una buena
cosa, ¿verdad? ¿Pero podríamos nosotros justificar robar tiendas
para conseguir el dinero para comprar una? El fin no justifica
los medios.
Éste
es un asunto delicado, lo sé, pero no tocaría este tema si no
estuviera convencido de que es imprescindible. El aborto es la
flor mortal de la revolución sexual y ésta se hizo posible debido
a la anticoncepción. Por lo tanto, aunque debemos combatir el
aborto, lo que nosotros realmente tenemos que hacer es reevaluar
todas nuestras actitudes y comportamientos sexuales. Ésta es la
forma de construir la familia, la iglesia, y la sociedad.
Yo no
estoy tratando de hacerle sentir culpabilidad. Nos tomó 30 años
o más llegar a tener todos estos problemas, nos tomará otro tanto
resolverlos.
Me gustaría
que usted pensara acerca de estos puntos en una forma espiritual.
Ore acerca de esto. Tome clases de planificación natural de la
familia, para así espaciar los embarazos de sus hijos cuando su
cónyuge y usted tengan motivos serios para hacerlo. Éste es el
camino para seguir a Dios. Ésta es la manera de conseguir paz
en la familia y en la sociedad: manteniendo unidos el amor y la
vida.
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