La disponibilidad de las píldoras “del día siguiente” en el Reino Unido
no ha reducido las tasas de promiscuidad y de abortos en las adolescentes
La
estrategia del gobierno británico para disminuir los índices de
embarazos en las adolescentes ha fracasado. La estrategia incluía
el acceso fácil a la “píldora del día siguiente” (PDS), que también
se conoce por medio de otro eufemismo llamado “anticoncepción
de emergencia” (AE), que no es otra cosa que un aborto farmacológico.
De
1992 al 2000, el número de chicas menores de 16 años que acudieron
a las mal llamadas “clínicas de planificación familiar”, donde
se reparten anticonceptivos (incluyendo los que son abortivos),
aumentó en un 143.5%. Durante ese mismo período, el número de
recetas para la PDS a ese mismo sector de la población aumentó
en un 248.8% y en un 321.5% para las adolescentes de 16 a 19 años
de edad [1].
Sin
embargo, la tasa oficial de embarazos permaneció casi igual y
la tasa oficial de abortos aumentó. Mientras tanto, de
1995 al 2000, los casos de enfermedades sexualmente transmitidas,
entre las chicas de 16 a 19 años de edad, aumentó en un 58.3%
[1].
Estas
cifras fueron presentadas el 17 de julio del 2002 por el Dr. David
Paton, un economista de la Universidad de Nottingham, al grupo
de parlamentarios que son provida [1].
No
es difícil darse cuenta por qué esta estrategia ha fracasado,
como lo han hecho también y lo siguen haciendo proyectos similares
en EEUU. La disponibilidad de anticonceptivos a vulnerables adolescentes
provoca un aumento de la promiscuidad. Como ningún anticonceptivo
es totalmente eficaz en impedir la concepción o la implantación
del bebé recién concebido en el útero de su madre, produciéndose
así un aborto farmacológico, entonces se producen los embarazos.
El aborto quirúrgico surge entonces como el último respaldo a
la falla de los anticonceptivos.
El
Papa y una parte significativa del movimiento provida vienen diciendo
desde hace ya bastante tiempo que la anticoncepción, además de
ser gravemente inmoral en sí misma, invariablemente conduce a
un aumento del aborto [2]. Pero nadie parece estar haciendo caso.
Notas:
[1]. The Scotsman, 17 de julio del 2002;
Mirror, 18 de julio del 2002. Fuentes citadas en SPUC
Information, 18 de julio del 2002, <information@spuc.org.uk.
[2]. Papa Juan Pablo II, Carta Encíclica El
Evangelio de la Vida, 25 de marzo de 1995, número 13.
Esta
noticia fue publicada anteriormente por Vida Humana Internacional
(VHI) en el Boletín Electrónico de VHI, el 26 de julio
del 2002, Vol. 6, No. 5.
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